Domingo, 23 Febrero 2020

El pantalón roto, un árbol querido y la frase eterna: “son todos delincuentes”

Oct 24, 2017
Gracioso siempre. Oscar Chapino transformado en el Hombre Árbol. Gracioso siempre. Oscar Chapino transformado en el Hombre Árbol.

El anecdotario de Oscar Chapino no tiene desperdicios. La famosa frase proferida en la AFA. La “pelea” que nos hizo amigos y mucho más. 

Las anécdotas recogidas con Oscar a lo largo de esta amistad eterna, pero que nació en 1991 tiene un recorrido fantástico. 

 

EL PANTALON DE LA DISCORDIA. Era el año 1992. Eduardo Lacoste asume como jefe de deportes de Tribuna Deportiva y confía en jóvenes estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Educación, carrera Comunicación Social. Entre ellos me encontraba y no dudé en sumarme. Al tiempo el Negro Lacoste nos invita a jugar un partido de fútbol en una cancha que inauguraba en calle Ilia bajo el nombre de Paraná 5. Conformamos así un equipo del programa. ¿El rival? Los dirigentes de la Liga de Agrupaciones de Veteranos de Fútbol de Paraná, encabezados por un tal Oscar Chapino. Ahí lo conocí. Así surgió una gran amistad, pero el primer paso fue con una anécdota humorística. En una jugada en el medio de la cancha, el Cabezón quiere hacer una humorada al bajarme los pantalones. La mala calidad del mismo determinará que lo rompa en dos pedazos. «Mi único pantalón», grito a los cuatro vientos y quería comerme crudo al Cabezón que se reía. El partido lo ganaron ellos y me fui enojado. A los pocos días me llama y me invita al acto inaugural de la sede de calle Belgrano 9. Nos reímos de la anécdota y me ofrece trabajar como veedor de la Liga.  Así ingresé al mundo del fútbol de veteranos que jamás abandonaría. A veces jugando, otras realizando prensa en los campeonatos Argentinos y a veces participando en las reuniones de los lunes del Tribunal de Penas. 

 

EL ARBOL CON FOTO. Íbamos con Oscar a Villa Mercedes a inspeccionar el predio de la Liga Mercedina de Fútbol Seniors, que preside el Sapo Vera. En la ruta que 19 con la intersección de la 158 que conduce a Villa María le dije «pará, pará». Y paró el auto. Me pregunta qué pasa y le digo que «en la banquina, al costado está un árbol, que quería mucho, porque cuando era pibe y acompañaba a mi viejo en su camión parábamos a dormir ahí. Debajo de ese árbol. Le pedí que me saque una foto y accedió. No sin antes reírse por la situación rara. Hoy ese árbol nos une. A mi viejo, el cabezón y a mí. 

 

 “DELINCUENTES”. Oscar Chapino asume como presidente de la Federación Entrerriana de Fútbol y me lleva a la función de prensa. “Periodista de cabecera”, me decía. Al tiempo lo acompaño a Buenos Aires para mantener una reunión con el vicepresidente del Consejo Federal de la AFA Alvaro Castro, mano derecha de Julio Grondona. Su idea era que dirigentes del interior viajen a conocer la AFA, y el convite fue para Nelson Casis, presidente de la Liga Paceña de Fútbol. Como para cortar el hielo, Chapino irrumpió con un “ustedes se tienen que ir todos de la AFA, son todos unos delincuentes”. Castro lo miró, sonrió y lo tomó con humor. Pero Chapino se lo dijo serio y se mantuvo en esa tesitura que muchos compartían, pero desde el silencio. Oscar fue un auténtico líder. Frontal como pocos. 

 

EL DOMINGO SAGRADO. Oscar podía estar toda la semana pensando en la Liga de Veteranos, en su trabajo como alma mater del Residencial Casa Quinta. Pero los domingos eran sagrados y para su familia. Igual valoro lo sucedido en 2013. Un domingo de julio. Es que presentaba el libro Tierra de Pasiones, relacionado con el fútbol de Paraná Campaña y sus 60 años. Lo invité para que participe de la presentación y almuerzo. Cumplió con la primera parte, pero tenía que regresar para estar con los suyos. No sé qué excusa puso para retirarse. Pero intuía el motivo. Igual estuvo ahí y me acompañó. Un amigo y compadre. 

 

EL HOMBRE ARBOL. Flopi Cancellieri también participaba de los encuentros familiares domingueros. Y lo recuerda  a Oscar como el “Hombre Árbol”. Ella escribió una breve semblanza: “El gran Chapino, para mí el hombre árbol, que se escondía atrás de las hojas para jugar conmigo y sacarme un par de sonrisas. Esta foto es un recuerdo que marcó mi infancia, porque él era así, de esas personas que no te olvidas.  Luchador en el fútbol y en la vida. Hasta siempre Chapino, nunca me voy a olvidar de vos. Gracias”.

 

Y SIEMPRE FELIZ. Oscar dio un gran ejemplo hasta el final de su vida. Nunca se lo vio mal ante la enfermedad y luchó sin cuartel. Pero el último campeonato nacional fue especial. En noviembre de 2016 tras la entrega de premios del torneo Argentino, Oscar prefirió quedarse un rato más en el predio. Al lado del escenario hizo montar un par de mesas y sillas. El menú: choripanes. La estadía se prolongó hasta pasada las 9 de la noche, y allí se contaron miles de anécdotas de otros tiempos. En el predio que más quería. En la previa del evento acudía todos los días al Complejo. En la imagen posando con una pelota de fútbol en una de las canchas con verde césped, orgullo para él. También se lo recordará por las fiestas de fin de año con la comisión directiva. Debían acudir con sus esposas y para todos había regalos. 

 

“OSCAR” EL PERRO QUE LO ACOMPAÑA. Oscar Chapino contó hace unos años una anécdota. “Fui a una quinta y vi un perro doberman abandonado en la calle. Se me acercó y no se iba de mi lado. Me subo al auto y empiezo a marchar. Miro por el espejo retrovisor y el perro me seguía. Así diez cuadras en que lo subí al auto y lo traje a la Liga. Siempre estaba a mi lado”.  Como si percibiera, el amigo fiel, al que el propio Chapino bautizó como “Oscar”, lo acompaña en el lugar donde descansan sus cenizas. 

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